jueves, 11 de julio de 2013

Contra-propuestas Venezolanas para el desarrollo



La región latinoamericana vivía una situación de aislacionismo, la cual incidía en el atraso regional y en la poca calidad de vida del pueblo. Venezuela, con el desarrollo de nuevas políticas públicas internas y de cooperación regional, ha propiciado un cambio en esta situación. En el cambio de época experimentado hoy en América Latina, uno de los fenómenos que está presente es lo que algunos autores han llamado la repolitización de la economía. Este fenómeno consiste en reconocer al Estado en el lugar central que debe tener, y al mercado en el que le corresponde, dado que el libre comercio per se, no bastará para garantizar el avance hacia mayores niveles de bienestar.

En virtud de ello, se generaron iniciativas que promueven un acercamiento regional entre los Estados, y en este sentido la República Bolivariana de Venezuela, ha fomentado el surgimiento de nuevos mecanismos de cooperación regional que, respetando los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos sirven de instrumento para los Estados en la erradicación de las brechas sociales causadas por la larga explotación y dominación colonial y sus rezagos neocoloniales presentes.

Dado este contexto histórico es importante destacar que Venezuela ha desarrollado durante estos años de Gobierno revolucionario, programas y mecanismos con alcance regional que atiendan e incluyan en la agenda, el aspecto social largamente marginado y desatendido. En consecuencia, siendo protagonista del cambio, Venezuela ha impulsado nuevos modelos integrativos y de unión que centran al ser humano como eje propulsor del desarrollo, garantizando y aprovechando de manera adecuada y equilibrada de los recursos naturales.

En un encuentro convocado para marcar el ingreso de Venezuela al ALCA, el presidente Chávez daba a conocer los lineamientos de lo que sería el nuevo ideal de integración regional: “No podemos permitir un proyecto puramente económico, para las élites y transnacionales”. De esta manera y en consonancia con el mundo pluripolar que se está gestando, en el año 2004 se fundamenta y crea la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América- Tratado de Comercio para los Pueblos (ALBA-TCP), una alternativa que surge como contra-propuesta y proyecto geopolítico y económico, que otorga primacía a la dimensión social. El ALBA se fija como prioridad objetivos sociales y humanistas: la lucha y erradicación de la pobreza, la superación de las desigualdades y el desempleo; el acceso a la salud y a la educación de forma gratuita, universal y de calidad y la protección del medio ambiente. Por ello, se han internacionalizado Misiones Sociales para crear condiciones de bienestar en nuestros pueblos hermanos de América Latina y el Caribe.

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha abogado por la transferencia de tecnología en condiciones que serán acordadas entre las partes, mas no impuestas por ningún organismo internacional, donde se refleje la voluntad de las partes. De esta manera el objetivo es adoptar políticas y programas que permitan a los países en desarrollo poner la tecnología al servicio del desarrollo, entre otras cosas, mediante la cooperación técnica y la creación de capacidades científicas y tecnológicas para cerrar la brecha digital y del desarrollo.

El ejemplo de fortalecimiento y la ampliación de los mecanismos de cooperación en todos los ámbitos, son la serie de convenios suscritos con países, tan lejanos como Irán, China o Bielorrusia o más cercanos como Argentina y Brasil, resultado del interés por construir una arquitectura financiera, tecnológica y cultural que nos independice del modelo unipolar que se nos quiere imponer. Ejemplo de los Fondos Binacionales, planes, programas y proyectos con los que pretendemos abrirnos a otras culturas, son los convenios firmados en el marco de cooperación:

• FONDO CONJUNTO CHINO – VENEZOLANO: Financiar proyectos en Venezuela, en las áreas de infraestructura, agricultura, energía, minería y petroquímica y otras que impulsen el desarrollo económico y social de la Nación.

• FONDO ESTRATÉGICO PARA EL DESARROLLO CONJUNTO VENEZUELA – BELARÚS: Realizar financiamientos para la ejecución de programas y proyectos de desarrollo económico y social, nacional o internacional, así como intercambios comerciales y de servicios entre las Partes, incluyendo terceros países, en las áreas económica, social, financiera, ambiental, industrial, turística, entre otras.

• FONDO ÚNICO BINACIONAL VENEZUELA – IRÁN: Financiar programas y/o proyectos económicos, comerciales y sociales, tendentes a promover el desarrollo de las economías de ambos Estados, así como, la realización de estudios de pre-inversión técnica y económica.

• FONDO ECUADOR - VENEZUELA PARA EL DESARROLLO (FEVDES): Promocionar y financiar proyectos en las áreas de transporte, ambiente, educación, alimentaría, energética, salud, agricultura y de infraestructura, entre otras, de conformidad con las legislaciones internas de ambos países.

• FONDO DE COOPERACIÓN VENEZOLANO - ARGENTINO PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL: Apoyar el proceso de integración entre ambos países, a través del establecimiento de un instrumento que facilite el financiamiento y desarrollo de proyectos de integración productiva, de conformidad con el marco legal y criterios establecidos entre ambos países.

Por otra parte, se crean instituciones financieras como el Banco del Alba, que promueve el desarrollo económico y social sostenible, reducir la pobreza y las asimetrías, fortalecer la integración, apuntalando el intercambio económico justo, dinámico, armónico y equitativo entre los integrantes del Alba en materia energética, salud, educación, cultura, alimentos y telecomunicaciones, en aras de consolidar los Proyectos Grannancionales en esas áreas.

La creación del Banco del Sur, cuyo objetivo es financiar el desarrollo económico y social de sus países miembros, fortalecer la integración regional, reducir las asimetrías y promover la equitativa distribución de las inversiones; creación del Banco Binacional Venezuela – Rusia, cuya misión es promover el desarrollo de mercados financieros entre ambos países, a fin de contribuir a la consolidación de los programas de desarrollo social requeridos para obtener una mayor prosperidad económica común. Asimismo, en función de estimular el crecimiento de las economías de nuestros países, se crea el Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre), a través del cual, recientemente, los gobiernos de Ecuador y Venezuela realizaron la primera transacción, consistente en la compra por parte de Caracas, de 5 mil 430 toneladas métricas de arroz al Banco Nacional de Fomento ecuatoriano, ente que recibió por la transacción un millón 894 mil 15 sucres.

Por último, la cooperación con los países en desarrollo, no sólo se entiende en términos económicos – financieros. Se busca también que estos países puedan, en el marco de la cooperación, alcanzar el despegue tecnológico, educativo y sanitario, que matice las grandes diferencias sociales, económicas y culturales que existen en el interior de estos países. Por ello se adelantan acciones contundentes de apoyo a países como Antigua y Barbuda, Belice, Bolivia, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, Surinam, Antillas Menores, entre otros, para la consolidación de infraestructura médica, de servicios sociales, transporte y comunicaciones, telecomunicaciones, vivienda, agricultura, recreación, cultura y deportes, educación. Importante recordar el apoyo otorgado a Haití, luego de la tragedia que enlutó a este país caribeño por el terremoto que devastó la isla, el 12 de enero de 2010, donde murieron según cifras oficiales, más de 200 mil personas, y más de 1 millón de personas quedaron sin hogar. La República Bolivariana de Venezuela, a través de la reunión extraordinaria de cancilleres de la ALBA, condonó la deuda de este país, contraída con el mecanismo de integración energética “PETROCARIBE”, la cual ascendía a 395 millones de dólares americanos.


Industria 

La situación actual de la industrialización en Venezuela, se caracteriza por los Diversos tipos de industria que se concentran en las ciudades de la región capital y de la región central.

 Las industrias del sector público el Estado ha nacionalizado grandes empresas, las cuales generan millones de empleos, gran producción e ingresos para nuestro país, como: PDVSA, CANTV-MOVILNET, SIDOR, VENEPAL, entre otras. 

El papel del estado en la industrialización en Venezuela, es muy importante ya que él es el que regula todas las normativas de nuestro país. Entre los entes encargados de la regulación, formulación y seguimiento de políticas, planificación y realización de las actividades del Ejecutivo Nacional en materia de Industrias Básicas y Minería tenemos el Ministerio de Industrias Básicas y Mineras y el que formular, regular y ejecutar políticas, planes y proyectos orientados a rescatar, ampliar, modernizar, reconvertir y desarrollar la Industria nacional de bienes de capital y de bienes intermedios es el Ministerio del Poder Popular para el Comercio, de esta manera se busca recaudar en lo posible mayores ingresos que permitan al país contar con suficiente presupuesto para tener una economía estable, y sostenible en el tiempo, con miras al desarrollo y crecimiento del país.

La industrialización es necesaria para elevar la capacidad de producción



























La industria viene a ser un pilar fundamental para incrementar la capacidad productiva, en el país, dada la prioridad de este sector para la economía venezolana y, siendo el petróleo refinado junto a sus productos derivados como el acero, aluminio, fertilizante, cemento, neumáticos,etc. Los principales productos manufactureros forjadores del crecimiento industrial, por lo tanto a ellos, es necesario ofrecerles un buen desenvolvimiento en el mercado y apoyar su desarrollo, de manera que podamos, alcanzar superar la crisis, romper con el modelo mono-productor y para lograr la generación de empleos.



Empleo Productivo

Hoy en día existe una misión llamada “Gran Misión Saber y Trabajo”  Con el objetivo de sentar las bases del desarrollo de un sistema de trabajo productivo liberador para la transición al socialismo y tiene entre sus objetivos combatir el desempleo y el subempleo, en especial de los sectores juveniles y las mujeres.





La tasa de desempleo en abril de 2013 se ubicó en 7,9%, según se desprende del Informe Mensual de la Fuerza de Trabajo correspondiente al cuarto mes del año, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

“La mejor política pública,  es aquella que genera empleo, produce calidad de vida y, donde la fuerza de trabajo tiene oportunidad efectiva de contribuir al desarrollo con el despliegue de sus energías. Es un hecho que la economía venezolana no sólo fue capaz de absorber la totalidad de la población económicamente activa incorporada entre 1999 y 2013, sino que además absorbió parte de la población que formaba filas en los desocupados, para llegar a una cifra de 4.058.000 personas incorporadas a la ocupación durante este período”  Elías Eljuri, Presidente del INE.

              Las misiones sociales contribuyen a disminuir el desempleo.







@Vikyandrade


miércoles, 10 de julio de 2013

Tratados de Libre Comercio


¿En estos momentos donde la producción nacional ha caído a su mas minima expresión, le convendría a Venezuela un tratado de Libre Comercio? Beneficio o perjuicio? 

Sabemos que la respuesta del Gobierno será un "NO" rotundo. Pero, si analizamos la situación actual, donde ni siquiera producimos para mantenernos, muchos consideran la opción del neoliberalismo o la apertura economica para los inversionistas extranjeros que cada vez se alejan más de nuestro país. 

Tal vez estoy errado en mi opinión por desconocimiento de tratados latinoamericanos, que, considero no nos dejan por ahora ningun beneficio. Somos importadores hasta de nuestros propios alimentos. Hace mucho dejamos de exportar, solo dependemos del Petroleo, nada más. La producción agrícola y pecuaria va en detrimento. 

¿Como explicar esta revolución socialista?, ¿A donde vamos?

A continuación dejo esta lectura acerca, de los tratados de Libre Comercio.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre EEUU, Canadá y México entró en vigor el 1 de enero de 1994, una vez concluidos los procedimientos internos de aprobación. 

El 12 de agosto de 1992, el Secretario de Comercio y Fomento Industrial de México, Jaime Serra; el Ministro de Industria, Ciencia y Tecnología y Comercio Internacional de Canadá, Michael Wilson; y la Representante Comercial de EEUU, Carla Hills, concluyeron las negociaciones del TLC. 

El preámbulo expone los principios y aspiraciones que constituyen el fundamento del Tratado. Los tres países confirman su compromiso de promover el empleo y el crecimiento económico, mediante la expansión del comercio y de las oportunidades de inversión en la zona de libre comercio. También ratifican su convicción de que el TLC permitirá aumentar la competitividad internacional de las empresas mexicanas, canadienses y estadounidenses, con la protección del medio ambiente. En el preámbulo se reitera el compromiso de los tres países del TLC de promover el desarrollo sostenible, proteger, ampliar y hacer efectivos los derechos laborales, así como mejorar las condiciones de trabajo en los tres países. 

Disposiciones iniciales:
Las disposiciones iniciales del TLC establecen formalmente una zona de libre comercio entre México, Canadá y EEUU, de conformidad con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), el antecesor de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Estas disposiciones proveen las reglas y los principios básicos que regirán el funcionamiento del Tratado y los objetivos en que se fundará la interpretación de sus disposiciones. 

Objetivos del Tratado:
  • Eliminar barreras al comercio.
  • Promover condiciones para una competencia justa.
  • Incrementar las oportunidades de inversión.
  • Proporcionar protección adecuada a los derechos de propiedad intelectual.
  • ¡Establecer procedimientos efectivos para la aplicación del Tratado y la solución de controversias.
  • Fomentar la cooperación trilateral, regional y multilateral.
Los países miembros del TLC lograrán estos objetivos mediante el cumplimiento de los principios y reglas del Tratado, como los de trato nacional, trato de nación más favorecida y transparencia en los procedimientos.
Cada país ratifica sus respectivos derechos y obligaciones derivados del GATT y de otros convenios internacionales. Para efectos de interpretación en caso de conflicto, se establece que prevalecerán las disposiciones del Tratado sobre las de otros convenios, aunque existen excepciones a esta regla general. Por ejemplo, las disposiciones en materia comercial de algunos convenios ambientales prevalecerán sobre los del TLC, de conformidad con el requisito de minimizar la incompatibilidad de estos convenios con el TLC.
El TLC prevé la eliminación de todos los aranceles sobre los bienes que sean originarios de México, Canadá y EEUU, en el transcurso de un periodo de transición. Para determinar qué bienes son susceptibles de recibir trato arancelario preferente son necesarias reglas de origen.
Las disposiciones sobre reglas de origen contenidas en el Tratado están diseñadas para:
  • Asegurar que las ventajas del TLC se otorguen sólo a bienes producidos en la región de América del Norte y no a bienes que se elaboren total o en su mayor parte en otros países;
  • Establecer reglas claras y obtener resultados previsibles, así como reducir los obstáculos administrativos para los exportadores, importadores y productores que realicen actividades comerciales en el marco del Tratado.
El TLC dispone también que otros países o grupos de países podrán ser admitidos como miembros del Tratado con el consentimiento de los países miembros, de conformidad con los términos y condiciones que éstos establezcan y una vez concluidos los procesos internos de aprobación en cada uno ellos.
Más informacíon: www.nafta-sec-alena.org

 @domingorivas

Movimientos Sociales del Sur.

El enfrentamiento de los pueblos de América contra los tratados de libre comercio y la Globalización Neoliberal. Acierto o error?
Los movimientos y organizaciones sociales que se han enfrentado al libre comercio y a la globalización neoliberal en el Cono Sur se encuentran ante el desafío que les impone el escenario de la integración regional.

Más que en ninguna otra región del continente americano, y de América Latina en particular, los movimientos y organizaciones sociales que históricamente se han enfrentado al libre comercio y a la globalización neoliberal en el Cono Sur se encuentran ante el desafío que les impone el complejo escenario de la integración regional. Aún a riesgo de ser esquemático, considero que son el ALBA, el Mercosur y la UNASUR los tres procesos que interpelan de forma directa la acción de los actores sociales de esta parte del continente.
 
La geografía laberíntica que presenta la superposición –pero no la contradicción– de los procesos genera situaciones inéditas: ninguno de los países del Mercosur forma parte del ALBA; sin embargo, el movimiento social que viene impulsando la mayor movilización social a favor de este proceso, el Movimiento dos Trabalhadores Sem Terra (MST), procede justamente de Brasil. 

A su vez, Venezuela, el motor del ALBA, aún aguarda la decisión de los senadores paraguayos y brasileños para tornarse miembro pleno del Mercosur. La UNASUR, una idea que impulsó el presidente conservador Fernando Enrique Cardoso de Brasil, fue luego abrazada como propia por el presidente Lula y por su asesor dilecto Marco Aurélio García y, finalmente, por el Gobierno de Evo Morales, la expresión más cabal del cambio político en la región. Por fin, pese a no identificarse con el ALBA, en países como Argentina (que recibió un salvataje millonario de Venezuela), Brasil (que comparte, por ejemplo iniciativas energéticas como el proyecto de la refinería Abreu e Lima en el estado de Pernambuco) o Paraguay y Uruguay, se producen iniciativas binacionales con Venezuela que perfectamente podrían caer bajo la denominación “ALBA-TCP”
 
A pesar de ello, ninguno de los Gobiernos del Mercosur habla del ALBA ni ha dado muestras de querer sumarse al bloque, aunque tal acción no sería incompatible con la normativa del Mercosur ni del ALBA. Los conflictos se producen al interior de los bloques y no como dinámica competitiva entre ellos.

Desde la visión de los movimientos sociales, este enmarañado cuadro se completa con el fin de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (noviembre de 2005), que significó el fin de la lucha contra lo que se identificaba como la encarnación de las ansias imperialistas de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe. 

Muerto el ALCA, los movimientos sociales de la región se volvieron, en lo que consideraron un viraje lógico, hacia los escenarios y las iniciativas de integración regional. Mientras en otras regiones la resistencia al libre comercio continuó de forma muy activa contra los tratados de libre comercio con los Estados Unidos y contra los acuerdos de asociación con Europa, en el Mercosur la amenaza del libre comercio se restringió a una cada vez más lánguida negociación de la Ronda de Doha en la OMC.

UNASUR y movimientos
La relación entre la UNASUR y los movimientos sociales se vio estimulada por dos dinámicas. Por un lado, la UNASUR se presentaba como la iniciativa de integración regional más amplia en términos de extensión geográfica y de número de países, así como de cantidad de “nuevos Gobiernos”. Esta extensión favorecía una dinámica también más abarcadora para la articulación de los movimientos sociales y el hecho de que en 2006 aún fuera una “cáscara vacía” lo hacía también atractivo, pues se estimaba que, junto con el grupo de presidentes próximos al ideario –u origen– de los movimientos, existirían muchas posibilidades para proponer y participar. Por otro lado, la asunción de la Secretaría de UNASUR por parte de Bolivia y el impulso que el Gobierno de Evo Morales le quiso dar a este proceso en medio de la crisis de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), llevaron a una aproximación fuerte con quien otrora fueran sus compañeros de lucha a escala continental. 

Esta cercanía se expresó muy claramente en la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos celebrada en Cochabamba, en diciembre de 2006, como actividad simultánea a la Cumbre de Presidentes de la UNASUR.

Esto generó una relación estrecha entre movimientos y organizaciones sociales y el proceso de la UNASUR. En este contexto, también se discutió originalmente la idea del Banco del Sur, que también fue transformada en objeto de lucha por parte de las organizaciones sociales de la región, así como, por la negativa, la necesidad de interactuar con una instancia que heredaba de la etapa anterior la iniciativa de la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) para denunciar y presionar de forma más eficiente sobre este plan pergeñado a espaladas de los pueblos del América del Sur y con el fin último de proveer energía, caminos y comunicaciones a un modelo de desarrollo que, tal como vemos en estos días de crisis global, se demuestra impropio para traer justicia social y ambiental a nuestros pueblos. 

La UNASUR siguió siendo vista como un proceso con potencial de cambio al que los actores sociales acompañaban. La Cumbre Energética en Isla Margarita (17 de abril de 2007) fue motivo para consolidar una posición de las organizaciones en esta materia. La declaración oficial ya dejaba entrever el debate petróleo-etanol y fuentes renovables de energía, así como una velada puja de las estatales venezolana y brasileña, pero su texto mantuvo un espíritu progresista, ratificando el papel de las empresas nacionales en el contexto de la por entonces aún reciente nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia. Durante la Secretaría boliviana de la UNASUR, se mantuvo esa impronta e incluso se realizaron consultas con organizaciones sociales a fin de discutir los mecanismos de participación que podría adoptar la institucionalidad que sería creada con el tratado que por entonces estaba en construcción. 

En mayo de 2008, se firma el tratado que constituye la UNASUR con estatus de bloque de países a escala internacional y con un perfil cuyo foco se distancia de lo estrictamente económico para “construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus pueblos, otorgando prioridad al diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, el financiamiento y el medio ambiente, entre otros, con miras a eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social y la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías en el marco del fortalecimiento de la soberanía e independencia de los Estados” (Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Sudamericana, 6 de mayo de 2008). 

Sin embargo, el ímpetu de la firma del tratado se vio opacado por la salida de la Secretaría de Bolivia hacia Chile en medio de una disputa áspera que incluyó vetos explícitos de unos países a otros para la designación del secretario del bloque. Esta sensación sólo sería interrumpida por el excelente papel que desempeñó la UNASUR en cortar la escalada de sabotajes e intentos golpistas al Gobierno Evo Morales, así como en el proceso posterior de investigación de la masacre perpetrada por grupos armados comandados por el prefecto de Pando. Finalmente, el Consejo de Defensa Sudamericana (CDS, como ya es llamado por los ministros de Defensa de la región), que funciona como una instancia de coordinación de los ministros de Defensa del bloque, aprobó un plan de acción que “prevé la adopción de una doctrina política común, el inventario de la actual capacidad militar de todos y el monitoreo de los gastos del sector” y que podría transformarse en una “alianza militar defensiva regional”, lo que dificultaría, o por lo menos ejercería un contrapeso, a la actuación militar estadounidense en la región.

Mercosur y movimientos
Una parte significativa de los movimientos sociales del Cono Sur buscaron, tras el fin de la lucha contra el ALCA, construir un “sujeto social” regional que orientase su actuación a los problemas más acuciantes, a escala regional y a escala de cada país en relación a la región o a alguno de sus países miembros. En este sentido, en julio de 2006 se inicia en Córdoba un proceso semestral de Cumbre de los Pueblos del Sur –que sólo se interrumpiría en diciembre de 2006, pues por entonces se realizaba la Cumbre de Cochabamba– que hasta la fecha cuenta con la realización de cumbres en Córdoba, Asunción, Montevideo, Posadas/Tucumán y Salvador de Bahía.

Sin embargo, más allá de la generación de esta dinámica de Cumbres, han existido dificultades para coordinar acciones/campañas conjuntas sobre temas específicos. 

Estas dificultades se derivan del hecho de que las dinámicas nacionales siguen siendo aún muy fuertes, ya que el movimiento aún identifica la lucha prioritaria como una que se define en el ámbito nacional y, en ese sentido, problemas con una eminente configuración regional (energía, agua, medio ambiente, modelo agropecuario, mecanismos financieros e incluso comercio), aparecen aún tratados prioritariamente con estrategias nacionales. El hecho de que existan redes y actores sociales fuertes en relación a alguno de estos temas no ha bastado para desencadenar campañas de carácter regional, o bien éstas no superado la instancia de las declaraciones conjuntas y enfrentan dificultades en la aplicación concreta. 

Recién en los últimos tiempos, y después de varias tentativas, se comienza a articular un movimiento que, a partir de las demandas paraguayas sobre la represa hidroeléctrica de Itaipú, propone regionalizar la lucha iniciada por la Coordinación Nacional por la Soberanía y la Integración Energética (CNSIE) desde el Paraguay.
 
Esta experiencia, en caso de que resulte exitosa, podrá abrir la puerta a nuevas acciones que tengan como blanco a los Gobiernos de la región y que busquen un debate a favor de un destino progresista para el bloque.

Este último punto es clave para entender el debate enunciado al comienzo de estas notas, y con las cuales podemos entrar en la relación de los movimientos sociales de la región del Cono Sur y el ALBA. Durante muchos años, el Mercosur fue o ignorado estratégicamente por los movimientos y organizaciones sociales que de forma conjunta se opusieron al libre comercio en la región, o bien caracterizado como una expresión más del proyecto neoliberal contra la que había que luchar. Sólo el movimiento sindical participó del debate público y las instancias formales de interlocución desde los albores de la institucionalización del Mercosur. 

Ahora, con el fin del ALCA, y en medio de lo que se caracterizó como una coyuntura política distinta, este espacio más amplio y heterogéneo de movimientos realiza un viraje hacia el debate de la integración regional.
Este viraje –que no fue fácil, pues aún está en construcción en términos de marco político para la acción– encontró en expresiones tales como “integración de los pueblos” o “integración popular” una formulación para expresar esta nueva voluntad política en la coyuntura de cambio y oportunidad que se abría con los nuevos Gobiernos conectados por su origen o sus opciones a la lucha popular. Sin embargo, en lo táctico, implicó la opción de unos por impulsar el proceso del ALBA que funciona como faro de las ideas de cambio en materia de integración popular y cuya promoción tiene por objetivo alterar la correlación de fuerzas tanto en el plano de la hegemonía, como en el de los hechos, para torcer el rumbo de los procesos de integración regional –los demás– hacia un horizonte ‘albeano’
 
La segunda opción táctica recoge la trayectoria del movimiento sindical en relación a su intervención en el debate público sobre el Mercosur, así como la experiencia acumulada en el debate técnico y político de la negociación de los acuerdos de libre comercio y decide entablar también el debate con el proceso oficial de la negociación del Mercosur. Desde una perspectiva política muy próxima que reconoce la importancia del ALBA como la experiencia de lo nuevo, y la necesidad táctica de discutir el sentido de la integración en procesos reales como el Mercosur. 

ALBA y movimientos de los países extra ALBA
La separación táctica descrita arriba opera fundamentalmente en Brasil; una separación que permite la discusión programática acerca de la “integración popular” o “integración de los pueblos” en el plano de la construcción contrahegemónica, pero que impide la acción conjunta en el escenario Mercosur. Y, sin embargo, y a pesar de su carácter extrarregional, convergen en la interlocución hacia el proceso ALBA.(6) El impulso que ha tomado la iniciativa del MST en torno al ALBA es, sin duda, un elemento que dinamizará el debate sobre los contenidos concretos de la integración de los pueblos o popular y debe dialogar con el esfuerzo que muchas organizaciones han venido realizando a partir de la Cumbre de Cochabamba en el marco de la Alianza Social Continental. 

Por otro lado, es necesario afinar el proceso de diálogo oficial de los movimientos sociales con el proceso ALBA. Aquí se ha logrado realizar encuentros y actos públicos en ocasiones esporádicas, que generalmente coinciden con Cumbres de Presidentes o Foros Sociales, y que han sido útiles para estrechar el vínculo, aunque poco eficientes para tratar los temas en profundidad. Esta es una cuestión que queda pendiente en la perspectiva de ampliación de iniciativas y proyectos del ALBA en una dimensión de la complementariedad no convencional en la que se pueden establecer acuerdos de cooperación entre movimientos sociales de un país con Gobiernos de otros.

Notas finales
La proliferación de iniciativas comunes entre los Gobiernos de la región –salvo aquellos que de forma activa y militante pregonan soluciones neoliberales y conservadoras evidentemente pasadas de moda– en un marco de compatibilidad y, hasta podríamos decir, de cierta armonía nos alienta a pensar que la profundización de la integración con un sentido progresista por parte de los Gobiernos podría ser posible. 

Sin embargo, las diferencias en estilo de liderazgos y la persistencia de ciertos nacionalismos soberanistas van seguir siendo obstáculos para una integración profunda incluso en este contexto de proliferación de Gobiernos distintos de aquellos que mostraban un alineamiento incondicional a las políticas de Washington. En este contexto, la convergencia estratégica y la complementariedad táctica de los movimientos y organizaciones sociales en torno a la integración es urgente y está llamada a cumplir un papel central en este debate y en la lucha política hacia la integración de los pueblos del Sur.
 http://www.tni.org/es/article/movimientos-sociales-del-sur-alba-mercosur-y-unasur

@domingorivas

ALBA

ALBA.

Es el espacio de encuentro de los pueblos y gobiernos que entienden que la América Latina Caribeña conforma una Gran Nación, que nuestros países deben unirse para enfrentar conjuntamente los desafíos del presente y del futuro.


 “El ALBA, en tanto que alianza política estratégica tiene el propósito histórico fundamental de unir las capacidades y fortalezas de los países que la integran, en la perspectiva de producir las transformaciones estructurales y el sistema de relaciones necesarias para alcanzar el desarrollo integral requerido para la continuidad de nuestra existencia como naciones soberanas y justas”.


El ALBA entonces, es el proyecto histórico de Simón Bolívar de unidad de la Patria Grande, para garantizar al pueblo “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.


¿CUÁLES SON SUS PRINCIPIOS RECTORES?

“El ALBA se sustenta en los principios de solidaridad, cooperación genuina y complementariedad entre nuestros países, en el aprovechamiento racional y en función del bienestar de nuestros pueblos, de sus recursos naturales -incluido su potencial energético-, en la formación integral e intensiva del capital humano que requiere nuestro desarrollo y en la atención a las necesidades y aspiraciones de nuestros hombres y mujeres”. Del documento político de la V Cumbre del ALBA.


NACE EL ALBA

La propuesta del ALBA la formuló por primera vez el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita, el 11 y 12 diciembre de 2001.

En esa oportunidad, el Comandante Chávez señaló:


"Ese modelo neoliberal no puede ser la base ni el marco para nuestros modelos de integración. No puede ser, es imposible que nosotros pongamos por delante para integrarnos, a la economía. No es la economía la que nos va a integrar y menos nuestras economías llenas de debilidades, de vulnerabilidades. No. Creo que se impone de nuevo lo que pudiéramos llamar la revancha de la política, que la política vuelva a la carga y que tome la vanguardia de los procesos de integración. Y es la idea de Bolívar. Y es la idea original de muchos otros hombres y mujeres de nuestro Continente, de nuestro Caribe, pero tal cual lo planteaba Simón Bolívar en la Carta de Jamaica, 1815. (...) Bolívar dice allí: ‘Sueño como ningún otro ver formado un solo cuerpo político en esta parte del mundo’ y esa fue consigna hasta el último día de su vida, porque ocho años más tarde, ya no desde el Caribe vibrante sino desde la Cordillera del Alto Perú, convocaba al Congreso Anfictiónico de Panamá, y decía: ‘Vamos a convocarnos a una Liga, a una unión de naciones’. Un pacto político es lo que se impone hoy como era lo que se imponía entonces, y una integración integral, a lo bolivariano. El ALCA, por ejemplo, ¿es ese el camino? No.

“Queremos un modelo que nos integre de verdad. No un modelo que nos desintegre, que integre a unos a expensas de la desintegración de otros, ese no puede ser el camino, por tanto con mucha modestia y humildad proponemos desde Venezuela, a los caribeños y a los latinoamericanos que vayamos pensando de una buena vez en otra alternativa porque esa creemos que no es posible. Y es cuando se nos ha ocurrido lanzar una propuesta, que pudiera llamarse el ALBA, Alternativa Bolivariana para las Américas. Un nuevo concepto de integración que no es nada nuevo, se trata de retraer o de traer nuevamente un sueño que creemos posible, se trata de otro camino, se trata de una búsqueda, porque ciertamente la integración para nosotros es vital: O nos unimos o nos hundimos. Escojamos pues las alternativas".

 http://www.alianzabolivariana.org/que_es_el_alba.php

@domingorivas

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

CELAC.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Comunidade dos Estados Latino-Americanos e Caribenhos; Communauté des États Latino-américains et Caribéens; Community of Latin American and Caribbean States) es un organismo intergubernamental de ámbito regional, constituido por los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina y el Caribe, reunidos en la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, conformada por la XXI Cumbre del Grupo de Río y la II CALC (Cumbre de América Latina y del Caribe sobre Integración y Desarrollo), en la Riviera Maya, México, los días 22 y 23 de febrero de 2010.
Su finalidad es “avanzar de manera decidida hacia una organización que agrupe a todos los Estados de América Latina y El Caribe... Reafirmando la necesidad de realizar esfuerzos, con nuestros pueblos, que nos permitan avanzar en la unidad y en la integración política, económica, social y cultural, avanzar en el bienestar social, la calidad de vida, el crecimiento económico y promover nuestro desarrollo independiente y sostenible, sobre la base de la democracia, la equidad y la más amplia justicia social.”

Se fundamenta en los siguientes principios y valores comunes: el respeto al derecho internacional; la igualdad soberana de los Estados; el no uso ni la amenaza del uso de la fuerza; la democracia; el respeto a los derechos humanos; el respeto al medio ambiente, tomando en cuenta los pilares ambiental, económico y social del desarrollo sustentable; la cooperación internacional para el desarrollo sustentable; la unidad e integración de los Estados de América Latina y el Caribe; y un diálogo permanente que promueva la paz y la seguridad regionales. Y se basa en la solidaridad, la inclusión social, la equidad e igualdad de oportunidades, la complementariedad, la flexibilidad, la participación voluntaria, la pluralidad y la diversidad.

Sus Estados miembros son: Antigua y Barbuda; República Argentina; Mancomunidad de las Bahamas; Barbados; Belice; Estado Plurinacional de Bolivia; República Federal de Brasil; República de Chile; República de Colombia; República de Costa Rica; República de Cuba; República Dominicana; Mancomunidad de Dominica; República del Ecuador; República de El Salvador; Grenada; República de Guatemala; República Cooperativa de Guyana; República de Haití; República de Honduras; Jamaica; Estados Unidos Mexicanos; República de Nicaragua; República de Panamá; República del Paraguay; República del Perú; Santa Lucía; Federación de San Cristóbal y Nieves; San Vicente y las Granadinas; República de Surinam; República de Trinidad y Tobago; República Oriental del Uruguay; República Bolivariana de Venezuela.

 http://www.parlatino.org/es/proyecto-de-la-celac.html

@domingorivas

UNASUR

 Otra propuesta latinoamericanas para el Desarrollo (UNASUR)


La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) es una comunidad política y económica entre doce países suramericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela), concebida el 8 de diciembre de 2004, en Cuzco (Perú), en la Tercera Cumbre Suramericana. El 23 de mayo de 2008, se firmó, en Brasilia, el Tratado Constitutivo que estructuró y oficializó esta organización, y está ratificado por todos los miembros.

El Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno es el órgano máximo de la Unasur y el encargado de establecer los lineamientos políticos, planes de acción, programas y proyectos del proceso de integración. La presidencia pro témpore es ejercida sucesivamente por cada uno de los Estados miembros, por el término de un año.

El Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores implementa las decisiones del Consejo de Jefes de Estado y realiza el seguimiento de la integración del bloque. Ambos son asistidos por el Consejo de Delegados.
La Secretaría General es el órgano que, bajo la conducción del secretario general –designado por el Consejo de Jefes de Estado–, ejecuta los mandatos que le confieren los órganos del bloque, ejerce su representación y no puede ser sucedido por una persona de la misma nacionalidad.

La Unasur es un gran paso superador de la concertación y la integración. Concertar es un mecanismo por el cual dos o más gobiernos actúan conjuntamente en el terreno estatal, por lo general en el ámbito diplomático, con fines predominantemente políticos frente a actores individuales o colectivos. Integrar es un proceso amplio, intenso, complejo y profundo que implica vinculación e interpenetración en dos o más naciones: comprende los ámbitos económico, cultural, social, político, científico, militar, educativo, energía y medio ambiente.

La Unión es una estructura institucional y territorial que, a modo de confederación o federación, constituye una entidad política organizada y reconocida internacionalmente.

http://www.comunidadandina.org/unasur/tratado_constitutivo.htm

@domingorivas

MERCOSUR

Propuestas latinoamericanas para el desarrollo (Mercosur)

El Mercosur es un proceso de integración regional creado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como instrumento para ayudar y facilitar la integración de las economías de los países miembros con el resto del mundo. Al inicio el objetivo fue alcanzar un mercado común que es la liberalización de los cuatro factores productivos dentro del bloque: bienes, capitales, personas y servicios. Luego se propuso alcanzar una unión aduanera con la liberalización del comercio intrazona, un arancel externo común y una politica comercial común del bloque. Recientemente se han tomado algunas decisiones para implementar de forma definitiva esta unión aduanera. El Mercosur es también un proyecto político, social y cultural que busca integrar a sus ciudadanos y fortalecer las capacidades de los estados miembros desde un enfoque regional.
Muchos de los desafíos a los que se enfrentan los Estados en la actualidad necesitan de un abordaje regional. El cambio climático, el abastecimiento energético y la infraestructura son algunas áreas claves que desde la integración regional pueden ser abordadas más íntegramente. Pero también está la cultura, la educación, las politicas sociales que deben tener una mirada en clave región puesto que las problemáticas afectan a muchos países también en un marco regional. En suma, el MERCOSUR es un proyecto político, ciudadano y democrático. Un bloque regional que apueste al desarrollo de nuestros países.

 http://www.somosmercosur.net/seccion/somos-mercosur/que-es-el-mercosur

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